الأنبياء

Al-Anbya

Los Profetas

Sura 21 · mequí · 112 aleyas · Orden de revelación: 73

Escritura
Traducciones

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بِسْمِ ٱللَّهِ ٱلرَّحْمَٰنِ ٱلرَّحِيمِ
  1. Julio CortésSe acerca el momento en que los hombres deban rendir cuentas, pero ellos, despreocupados, se desvían.
  1. Julio CortésCuando reciben una nueva amonestación de su Señor, la escuchan sin tomarla en serio,
  1. Julio Cortésdivertidos sus corazones. Los impíos cuchichean entre sí: «¿No es éste sino un mortal como vosotros? ¿Cederéis a la magia a sabiendas?»
  1. Julio CortésDice: «Mi Señor sabe lo que se dice en el cielo y en la tierra. Él es Quien todo lo oye, Quien todo lo sabe».
  1. Julio CortésEllos, en cambio, dicen: «¡Amasijo de sueños! ¡No! ¡Él lo ha inventado! ¡No! Es un poeta! ¡Que nos traiga un signo como los antiguos enviados!»
  1. Julio CortésAntes de ellos, ninguna de las ciudades que destruimos creía. Y éstos ¿van a creer?
  1. Julio CortésAntes de ti, no enviamos sino a hombres a los que hicimos revelaciones. Si no lo sabéis, ¡preguntad a la gente de la Amonestación!
  1. Julio CortésNo les dimos un cuerpo que no necesitara alimentarse. Y no eran inmortales.
  1. Julio CortésCumplimos la promesa que les hicimos y les salvamos, igual que a otros a quienes Nosotros quisimos salvar, mientras que hicimos perecer a los inmoderados.
  1. Julio CortésOs hemos revelado una Escritura en que se os amonesta. ¿Es que no comprendéis?
  1. Julio Cortés¡Cuántas ciudades impías hemos arruinado, suscitando después a otros pueblos!
  1. Julio CortésCuando sintieron Nuestro rigor, quisieron escapar de ellas rápidamente.
  1. Julio Cortés«¡No huyáis, volved a vuestra vida regalada, a vuestras mansiones! Quizá se os pidan cuentas».
  1. Julio CortésDijeron: «¡Ay de nosotros, que hemos obrado impíamente!»
  1. Julio CortésY no cesaron en sus lamentaciones hasta que les segamos sin vida.
  1. Julio CortésNo creamos el cielo, la tierra y lo que entre ellos hay para pasar el rato.
  1. Julio CortésSi hubiéramos querido distraernos, lo habríamos conseguido por Nosotros mismos, de habérnoslo propuesto.
  1. Julio CortésAntes, al contrario, lanzamos la Verdad contra lo falso, lo invalida... y éste se disipa. ¡Ay de vosotros, por lo que contáis...!
  1. Julio CortésSuyos son quienes están en los cielos y en la tierra. Y quienes están junto a Él no se consideran demasiado altos para servirle, ni se cansan de ello.
  1. Julio CortésGlorifican noche y día sin cesar.
  1. Julio Cortés¿Han tomado de la tierra a dioses capaces de resucitar?
  1. Julio CortésSi hubiera habido en ellos otros dioses distintos de Alá, se habrían corrompido. ¡Gloria a Alá, Señor del Trono, Que está por encima de lo que cuentan!
  1. Julio CortésNo tendrá Él que responder de lo que hace, pero ellos tendrán que responder.
  1. Julio CortésEntonces, ¿han tomado a dioses en lugar de tomarle a Él? Di: «¡Aportad vuestra prueba!». Ésta es la Amonestación de mis contemporáneos y la Amonestación de mis antecesores. Pero la mayoría no conocen la Verdad y se desvían.
  1. Julio CortésAntes de ti no mandamos a ningún enviado que no le reveláramos: «¡No hay más dios que Yo! ¡Servidme, pues!»
  1. Julio CortésY dicen: «El Compasivo ha adoptado hijos». ¡Gloria a É! Son, nada más, siervos honrados.
  1. Julio CortésDejan que sea Él el primero en hablar y obran siguiendo Sus órdenes.
  1. Julio CortésÉl conoce su pasado y su futuro. No intercederán sino por aquéllos de quienes Él esté satisfecho. Están imbuidos del miedo que Él les inspira.
  1. Julio CortésA quien de ellos diga: «Soy un dios fuera de Él» le retribuiremos con la gehena. Así retribuimos a los impíos.
  1. Julio Cortés¿Es que no han visto los infieles que los cielos y la tierra formaban un todo homogéneo y los separamos? ¿Y que sacamos del agua a todo ser viviente? ¿Y no creerán?
  1. Julio CortésHemos colocado en la tierra montañas firmes para que ella y sus habitantes no vacilen. Hemos puesto en ella anchos pasos a modo de caminos. Quizás, así, sean bien dirigidos.
  1. Julio CortésHemos hecho del cielo una techumbre protegida. Pero ellos se desvían de sus signos.
  1. Julio CortésÉl es Quien ha creado la noche y el día, el sol y la luna. Cada uno navega en una órbita.
  1. Julio CortésNo hemos hecho eterno a ningún mortal antes de ti. Muriendo tú, ¿iban otros a ser inmortales?
  1. Julio CortésCada uno gustará la muerte. Os probamos tentándoos con el mal y con el bien. Y a Nosotros seréis devueltos.
  1. Julio CortésCuanto te ven los infieles«no hacen sino tomarte a burla: «¿Es Éste quien habla mal de vuestros dioses?» Y no creen en la amonestación del Compasivo.
  1. Julio CortésEl hombre ha sido creado precipitado. Ya os haré ver Mis signos. ¡No Me deis prisa!
  1. Julio Cortésque decís?» Y dicen: «¿Cuándo se cumplirá esta amenaza, si es verdad lo
  1. Julio CortésSi supieran los infieles, cuando no puedan apartar el fuego de sus rostros ni de sus espaldas, cuando no puedan ser auxiliados...
  1. Julio CortésPero ¡no! Les vendrá de repente y les dejará aturdidos. No podrán ni rechazarla ni retardarla.
  1. Julio CortésSe burlaron de otros enviados que te precedieron, pero los que se burlaban se vieron cercados por aquello de que se burlaban.
  1. Julio CortésDi: «¿Quién os protegerá, noche y día. contra el Compasivo?» Pero no hacen caso de la amonestación de su Señor.
  1. Julio Cortés¿Tienen dioses que les defiendan en lugar de Nosotros? Éstos no pueden auxiliarse a sí mismos, ni encontrarán quien les ayude frente a Nosotros.
  1. Julio CortésLes hemos permitido gozar de efímeros placeres, a ellos y a sus padres, hasta alcanzar una edad avanzada. ¿Es que no se dan cuenta de Nuestra intervención cuando reducimos la superficie de la tierra? ¡Serán ellos los vencedores?
  1. Julio CortésDi: «Os advierto, en verdad, por la Revelación, pero los sordos no oyen el llamamiento cuando se les advierte».
  1. Julio CortésSi les alcanza un soplo del castigo de tu Señor, dicen de seguro: «¡Ay de nosotros, que hemos obrado impíamente!»
  1. Julio CortésPara el día de la Resurrección dispondremos balanzas que den el peso justo y nadie será tratado injustamente en nada. Aunque se trate de algo del peso de un grano de mostaza, lo tendremos en cuenta. ¡Bastamos Nosotros para ajustar cuentas!
  1. Julio CortésDimos a Moisés y a Aarón el Criterio, una claridad y una amonestación para los temerosos de Alá,
  1. Julio Cortésque tienen miedo de su Señor en secreto y se preocupan por la Hora.
  1. Julio CortésEsto es una amonestación bendita, que Nosotros hemos revelado ¿Y la negaréis?
  1. Julio CortésAntes, dimos a Abraham, a quien conocíamos, la rectitud.
  1. Julio CortésCuando dijo a su padre y a su pueblo: «¿Qué son estas estatuas a cuyo culto estáis entregados?»
  1. Julio CortésDijeron: «Nuestros padres ya les rendían culto».
  1. Julio CortésDijo: «Pues vosotros y vuestros padres estáis evidentemente extraviados».
  1. Julio CortésDijeron: «¿Nos hablas en serio o bromeas?»
  1. Julio CortésDijo: «¡No! Vuestro Señor es el Señor de los cielos y de la tierra, que Él ha creado. Yo soy testigo de ello.
  1. Julio Cortés-¡Y por Alá!, que he de urdir algo contra vuestros ídolos cuando hayáis vuelto la espalda-».
  1. Julio CortésY los hizo pedazos, excepto a uno grande que les pertenecía. Quizás, así, volvieran a él.
  1. Julio CortésDijeron: «¿Quién ha hecho eso a nuestros dioses? Ese tal es, ciertamente, de los impíos».
  1. Julio Cortés«Hemos oído», dijeron, «a un mozo llamado Abraham que hablaba mal de ellos».
  1. Julio CortésDijeron: «¡Traedlo a vista de la gente! Quizás, así, sean testigos».
  1. Julio CortésDijeron: «¡Abraham! ¿Has hecho tú eso con nuestros dioses?»
  1. Julio Cortés«¡No!» dijo. «El mayor de ellos es quien lo ha hecho. ¡Preguntádselo, si es que son capaces de hablar!»
  1. Julio CortésSe volvieron a sí mismos y dijeron: «Sois vosotros los impíos».
  1. Julio CortésPero, en seguida, mudaron completamente de opinión: «Tú sabes bien que éstos son incapaces de hablar».
  1. Julio CortésDijo: «¿Es que servís, en lugar de servir a Alá, lo que no puede aprovecharos nada, ni dañaros?
  1. Julio Cortés¡Uf, vosotros y lo que servís en lugar de servir a Alá! ¿Es que no razonáis?»
  1. Julio CortésDijeron: «¡Quemadlo y auxiliad así a vuestros dioses, si es que os lo habéis propuesto...!»
  1. Julio CortésDijimos: «¡Fuego! ¡Sé frío para Abraham y no le dañes!»
  1. Julio CortésQuisieron emplear artimañas contra él, pero hicimos que fueran ellos los que más perdieran.
  1. Julio CortésLes salvamos, a él y a Lot, a la tierra que hemos bendecido para todo el mundo.
  1. Julio CortésY le regalamos, por añadidura, a Isaac y a Jacob. Y de todos hicimos justos.
  1. Julio CortésLes hicimos jefes, que dirigieran siguiendo Nuestra orden. Les inspiramos que obraran bien, hicieran la azalá y dieran el azaque. Y Nos rindieron culto.
  1. Julio CortésA Lot le dimos juicio y ciencia y le salvamos de la ciudad que se entregaba a la torpeza. Eran gente malvada, perversa.
  1. Julio CortésLe introdujimos en Nuestra misericordia. Es de los justos.
  1. Julio CortésY a Noé. Cuando, antes, invocó y le escuchamos. Y les salvamos, a él y a los suyos, de la gran calamidad.
  1. Julio CortésY le auxiliamos contra el pueblo que había desmentido Nuestros signos. Eran gente mala y los anegamos a todos.
  1. Julio CortésY a David y Salomón. Cuando dictaron sentencia sobre el sembrado en que las ovejas de la gente se habían introducido de noche. Nosotros fuimos testigos de su sentencia.
  1. Julio CortésHicimos comprender a Salomón de qué se trataba. Dimos a cada uno juicio y ciencia. Sujetamos, junto con David, las montañas y las aves para que glorificaran. Nosotros hicimos eso.
  1. Julio CortésLe enseñamos a elaborar cotas de malla para vosotros, para que os protegieran de vuestra propia violencia. ¿Ya lo agradecéis?
  1. Julio CortésY a Salomón el ventarrón, que sopla, a una orden suya, hacia la tierra que hemos bendecido. Lo sabemos todo...
  1. Julio CortésDe los demonios, había algunos que buceaban para él y hacían otros trabajos. Nosotros les vigilábamos.
  1. Julio CortésY a Job. Cuando invocó a su Señor: «¡He sufrido una desgracia, pero Tú eres la Suma Misericordia!»
  1. Julio CortésY le escuchamos, alejando de él la desgracia que tenía, dándole su familia y otro tanto, como misericordia venida de Nosotros y como amonestación para Nuestros siervos.
  1. Julio CortésY a Ismael, Idris y Dulkifl. Todos fueron de los pacientes.
  1. Julio CortésLes introdujimos en Nuestra misericordia. Son de los justos.
  1. Julio CortésY al del pez. Cuando se fue airado y creyó que no podríamos hacer nada contra él. Y clamó en las tinieblas: «¡No hay más dios que Tú! ¡Gloria a Ti! He sido de los impíos».
  1. Julio CortésLe escuchamos, pues, y le salvamos de la tribulación. Así es como salvamos a los creyentes.
  1. Julio CortésY a Zacarías. Cuando invocó a su Señor: «¡Señor! ¡No me dejes solo! ¡Pero Tú eres el Mejor de los herederos!»
  1. Julio CortésY le escuchamos y le regalamos Juan e hicimos que su esposa fuera capaz de concebir. Rivalizaban en buenas obras, Nos invocaban con amor y con temor y se conducían humildemente ante Nosotros.
  1. Julio CortésY a la que conservó su virginidad. Infundimos en ella de Nuestro Espíritu e hicimos de ella y de su hijo signo para todo el mundo.
  1. Julio Cortés«Ésta es vuestra comunidad, es una sola comunidad. Y Yo soy vuestro Señor. ¡Servidme, pues!»
  1. Julio CortésSe dividieron en sectas, pero volverán todos a Nosotros.
  1. Julio CortésEl esfuerzo del creyente que obra bien no será ignorado. Nosotros tomamos nota.
  1. Julio CortésCuando destruimos una ciudad, les está prohibido a sus habitantes regresar a ella,
  1. Julio Cortéshasta que se suelte a Gog y Magog y se precipiten por toda colina abajo.
  1. Julio CortésSe acerca la amenaza verdadera. Los infieles, desorbitados los ojos: «¡Ay de nosotros, que no sólo nos traía esto sin cuidado, sino que obrábamos impíamente!»
  1. Julio CortésVosotros y lo que servís en lugar de servir a Alá, seréis combustible para la gehena. ¡Bajaréis a ella!
  1. Julio CortésSi ésos hubieran sido dioses, no habrían bajado a ella. Estarán todos en ella eternamente.
  1. Julio CortésGemirán en ella, pero no oirán en ella.
  1. Julio CortésAquéllos que ya hayan recibido de Nosotros lo mejor, serán mantenidos lejos de de ella.
  1. Julio CortésNo oirán el más leve ruido de ella y estarán eternamente en lo que tanto ansiaron.
  1. Julio CortésNo les entristecerá el gran terror y los ángeles saldrán a su encuentro: «¡Éste es vuestro día, que se os había prometido!»
  1. Julio CortésDía en que plegaremos el cielo como se pliega un pergamino de escritos. Como creamos una vez primera, crearemos otra. ¡Es promesa que nos obliga y la cumpliremos!
  1. Julio CortésHemos escrito en los Salmos, después de la Amonestación, que la tierra la heredarán Mis siervos justos.
  1. Julio CortésHe aquí un comunicado para gente que rinde culto a Alá.
  1. Julio CortésNosotros no te hemos enviado sino como misericordia para todo el mundo.
  1. Julio CortésDi: «Sólo se me ha revelado que vuestro Dios es un Dios Uno ¡,Os someteréis, pues, a Él?»
  1. Julio CortésSi se desvían, di:«Os he informado a todos con equidad. Y no sé si aquello con que se os amenaza es inminente o remoto.
  1. Julio CortésÉl sabe tanto lo que decís abiertamente como lo que ocultáis»
  1. Julio CortésNo sé. Quizás eso constituya para vosotros tentación y disfrute por algún tiempo».
  1. Julio CortésDice: «¡Señor, decide según justicia! Nuestro Señor es el Compasivo, Aquél Cuya ayuda se implora contra lo que contáis».