الزخرف

Az-Zukhruf

Los Dorados

Sura 43 · mequí · 89 aleyas · Orden de revelación: 63

Escritura
Traducciones

Toque una palabra árabe: aparecen su lectura, su estructura y su raíz.

بِسْمِ ٱللَّهِ ٱلرَّحْمَٰنِ ٱلرَّحِيمِ
  1. Julio Cortéshm.
  1. Julio Cortés¡Por la Escritura clara!
  1. Julio CortésHemos hecho de ella un Corán árabe. Quizás, así, razonéis.
  1. Julio CortésEstá en la Escritura Matriz que Nosotros tenemos, sublime, sabio.
  1. Julio Cortés¿Es que, porque seáis gente inmoderada, vamos a privaros de la Amonestación?
  1. Julio Cortés¡Cuántos profetas hemos enviado a los antiguos...!
  1. Julio CortésNo vino a ellos profeta que no se burlaran de él.
  1. Julio CortésPor eso, hemos hecho perecer a otros más temibles que ellos. Ya ha precedido el ejemplo de los antiguos...
  1. Julio CortésSi les preguntas: «¿Quién ha creado los cielos y la tierra?», seguro que dicen: «¡Los ha creado el Poderoso, el Omnisciente!»
  1. Julio CortésQuien os ha puesto la tierra como cuna y os ha puesto en ella caminos. Quizás, así, seáis bien dirigidos.
  1. Julio CortésQuien ha hecho bajar agua del cielo con mesura para resucitar un país muerto. Del mismo modo se os sacará.
  1. Julio CortésQuien ha creado todas las parejas y os ha dado las naves y los rebaños en que montáis,
  1. Julio Cortéspara que os instaléis en ellos y, luego, cuando lo hayáis hecho, recordéis la gracia de vuestro Señor y digáis: «¡Gloria a Quien ha sujetado esto a nuestro servicio! ¡Nosotros no lo hubiéramos logrado!»
  1. Julio Cortés¡Sí, volveremos a nuestro Señor!
  1. Julio CortésHan equiparado a algunos de Sus siervos con Él. Sí. el hombre es manifiestamente desagradecido.
  1. Julio Cortés¿Iba Alá a tomar hijas de entre Sus criaturas, y a vosotros concederos hijos?
  1. Julio CortésCuando se anuncia a uno de ellos lo que él asimila al Compasivo, se queda hosco y se angustia.
  1. Julio Cortés«¡Cómo! Un ser que crece entre perifollos, incapaz de discutir claramente...»
  1. Julio CortésHan considerado a los ángeles que son siervos del Compasivo, de sexo femenino. ¿Es que han sido testigos de la creación de éstos? Se hará constar su testimonio y tendrán que responder del mismo.
  1. Julio CortésDicen: «Si el Compasivo hubiera querido, no les habríamos servido». No tienen ningún conocimiento de eso, no hacen sino conjeturar.
  1. Julio Cortés¿Es que les trajimos otra Escritura a la que atenerse antes de ésta?
  1. Julio Cortés¡Nada de eso! Dicen: «Encontramos a nuestros padres en una religión y, siguiendo sus huellas, estamos bien dirigidos».
  1. Julio CortésY así, no enviamos ningún monitor antes de ti a una ciudad que no dijeran los ricos: «Encontramos a nuestros padres en una religión e imitamos su ejemplo».
  1. Julio CortésDijo: «¿Y si os trajera una dirección más recta que la que vuestros padres seguían?» Dijeron: «¡No creemos en vuestro mensaje!»
  1. Julio CortésNos vengamos de ellos. ¡Y mira cómo terminaron los desmentidores!
  1. Julio CortésY cuando Abraham dijo a su padre y a su gente: «Soy inocente de lo que servís.
  1. Julio CortésYo no sirvo sino a Quien me ha creado. Él me dirigirá».
  1. Julio CortésE hizo que esta palabra perdurara en su posteridad. Quizás, así, se convirtieran.
  1. Julio CortésNo sólo eso, sino que les permití gozar, a ellos y a sus padres, hasta que viniera a ellos la Verdad y un Enviado que hablara claro.
  1. Julio CortésPero, cuando la Verdad vino a ellos, dijeron: «¡Esto es magia y no creemos en ello!»
  1. Julio CortésY dijeron: «¿Por qué no se ha revelado este Corán a un notable de una de las dos ciudades...»
  1. Julio Cortés¿Son ellos los encargados de dispensar la misericordia de tu Señor? Nosotros les dispensamos las subsistencias en la vida de acá y elevamos la categoría de unos sobre otros para que éstos sirvieran a aquéllos. Pero la misericordia de tu Señor es mejor que lo que ellos amasan.
  1. Julio CortésSi no hubiera sido por evitar que los hombres formaran una sola comunidad, habríamos puesto en las casas de los que no creen en el Compasivo terrazas de plata y gradas de acceso,
  1. Julio Cortéspuertas y lechos en que reclinarse.
  1. Julio Cortésy lujo. Pero todo esto no es sino breve disfrute de la vida de acá en tanto que la otra vida, junto a tu Señor, será para los que Le temen.
  1. Julio CortésA quien se cierre a la Amonestación del Compasivo, le asignamos un demonio que será para él compañero.
  1. Julio CortésLes apartan, sí, del Camino, mientras creen ser bien dirigidos.
  1. Julio CortésHasta que, al comparecer ante Nosotros, diga: «¡Ojalá nos hubiera separado, a mí y a ti, la misma distancia que separa al Oriente del Occidente!» ¡Qué mal compañero...!
  1. Julio CortésHoy no os aprovechará compartir el castigo por haber sido impíos.
  1. Julio Cortés¿Es que puedes tú hacer que un sordo oiga, o dirigir a un ciego y al que se encuentra evidentemente extraviado?
  1. Julio CortésO te hacemos morir y, luego, Nos vengamos de ellos,
  1. Julio Cortéso te mostramos aquello con que les amenazamos. Pues les podemos con mucho.
  1. Julio Cortés¡Aténte a lo que se te ha revelado! Estás en una vía recta.
  1. Julio CortésEs, ciertamente, una amonestación para ti y para tu pueblo y tendréis que responder.
  1. Julio CortésPregunta a los enviados que mandamos antes de ti si hemos establecido dioses a quienes servir en lugar de servir al Compasivo.
  1. Julio CortésYa enviamos Moisés con Nuestros signos a Faraón y a sus dignatarios. Y dijo: «Yo soy el enviado del Señor del universo».
  1. Julio CortésPero cuando les presentó Nuestros signos, he aquí que se rieron de ellos,
  1. Julio Cortésa pesar de que cada signo que les mostrábamos superaba al precedente. Les sorprendimos con el castigo. Quizás, así, se convirtieran.
  1. Julio CortésDijeron: «¡Mago! ;Ruega a tu Señor por nosotros, en virtud de la alianza que ha concertado contigo! Nos dejaremos dirigir».
  1. Julio CortésPero, cuando retiramos de ellos el castigo, he aquí que quebrantaron su promesa.
  1. Julio CortésFaraón dirigió una proclama a su pueblo, diciendo: «¡Pueblo! ¿No es mío el dominio de Egipto, con estos ríos que fluyen a mis pies? ¿Es que no veis?
  1. Julio Cortés¿No soy yo mejor que éste, que es un vil y que apenas sabe expresarse?
  1. Julio Cortés¿Por qué no se le han puesto brazaletes de oro...? ¿Por qué no ha venido acompañado de ángeles...?»
  1. Julio CortésExtravió a su pueblo y éste le obedeció: era un pueblo perverso.
  1. Julio CortésCuando Nos hubieron irritados, Nos vengamos de ellos anegándolos a todos,
  1. Julio Cortésy sentamos con ellos un precedente, poniéndolos como ejemplo para la posteridad.
  1. Julio CortésY cuando el hijo de María es puesto como ejemplo, he aquí que tu pueblo se aparta de él.
  1. Julio CortésY dicen: ¿Son mejores nuestros dioses o él? Si te lo ponen, no es sino por afán de discutir. Son, en efecto, gente contenciosa.
  1. Julio CortésEl no es sino un siervo a quien hemos agraciado y a quien hemos puesto como ejemplo a los Hijos de Israel.
  1. Julio CortésSi quisiéramos, haríamos de vosotros ángeles, que sucederían en la tierra.
  1. Julio CortésSerá un medio de conocer la Hora. ¡No dudéis, pues, de ella y seguidme! ¡Esto es una vía recta!
  1. Julio Cortés¡Que el Demonio no os extravíe! Es para vosotros un enemigo declarado.
  1. Julio CortésCuando Jesús vino con las pruebas claras, dijo: «He venido a vosotros con la Sabiduría y para aclararos algo de aquello en que discrepáis. ¡Temed, pues, a Alá y obedecedme!
  1. Julio CortésAlá es mi Señor y Señor vuestro. ¡Servidle, pues! ¡Esto es una vía recta!»
  1. Julio CortésPero los grupos discreparon unos de otros. ¡Ay de los impíos, por el castigo de un día doloroso...!
  1. Julio CortésNo les queda más que esperar la Hora, que les vendrá de repente, sin presentirla.
  1. Julio CortésEse día. los amigos serán enemigos unos de otros, excepto los temerosos de Alá.
  1. Julio Cortés«¡Siervos míos! ¡No tenéis que temer hoy! ¡Y no estaréis tristes!
  1. Julio CortésLos que creísteis en Nuestros signos y os sometisteis a Alá,
  1. Julio Cortés¡entrad en el Jardín junto con vuestras esposas, para ser regocijados!»
  1. Julio CortésSe harán circular entre ellos platos de oro y copas, que contendrán todo lo que cada uno desee, deleite de los ojos. «Estaréis allí eternamente.
  1. Julio CortésÉste es el Jardín que habéis heredado como premio a vuestras obras.
  1. Julio CortésTenéis en él fruta abundante, de la que comeréis».
  1. Julio CortésLos pecadores, en cambio, tendrán la gehena como castigo, eternamente,
  1. Julio Cortéscastigo que no se les remitirá, y serán presa de la desesperación.
  1. Julio CortésNo seremos Nosotros quienes hayan sido injustos con ellos, sino que ellos serán los que lo hayan sido.
  1. Julio CortésLlamarán: «¡Malik! ¡Que tu Señor acabe con nosotros!» Él dirá: «¡Os quedaréis ahí!»
  1. Julio Cortés«Os trajimos la Verdad, pero la mayoría sentisteis aversión a la Verdad».
  1. Julio Cortés¿Han tramado algo? Pues Nosotros también.
  1. Julio Cortés¿O creen que no Nos enteramos de sus secretos y confidencias? ¡Claro que Nos enteramos! Y Nuestros enviados, junto a ellos, toman nota.
  1. Julio CortésDi: «Si el Compasivo tuviera un hijo, yo sería el primero en servirle».
  1. Julio Cortés¡Gloria al Señor de los cielos y de la tierra. Señor del Trono! ¡Está por encima de lo que Le atribuyen!
  1. Julio Cortés¡Déjales que parloteen y jueguen hasta que les llegue el Día con que se les ha amenazado!
  1. Julio Cortés¡El es Quien es dios en el cielo y dios en la tierra! Es el Sabio, el Omnisciente.
  1. Julio Cortés¡Bendito sea Quien posee el dominio de los cielos, de la tierra y de lo que entre ellos está! Él tiene conocimiento de la Hora y a Él seréis devueltos.
  1. Julio CortésLos que ellos invocan en lugar de invocarle a Él no pueden interceder, salvo, aquéllos que atestiguan la Verdad y saben.
  1. Julio CortésSi les preguntas: «¿Quién os ha creado?», seguro que dicen: «¡Ala!» ¡Cómo pueden, pues, ser tan desviados!
  1. Julio Cortésy de su dicho: «¡Señor! Ésta es gente que no cree».
  1. Julio CortésAléjate, pues, de ellos y di: «¡Paz!» ¡Van a ver...!