القلم

Al-Qalam

El Cálamo

Sura 68 · mequí · 52 aleyas · Orden de revelación: 2

Escritura
Traducciones

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بِسْمِ ٱللَّهِ ٱلرَّحْمَٰنِ ٱلرَّحِيمِ
  1. Julio Cortésn. ¡Por el cálamo y lo que escriban!
  1. Julio Cortés¡Por la gracia de tu Señor, que tú no eres un poseso!
  1. Julio CortésTendrás, ciertamente, una recompensa ininterrumpida.
  1. Julio CortésEres, sí, de eminente carácter.
  1. Julio CortésTú verás y ellos verán
  1. Julio Cortésquién de vosotros es el tentado.
  1. Julio CortésTu Señor sabe mejor que nadie quiénes se extravían de Su camino y sabe mejor que nadie quiénes siguen la buena dirección.
  1. Julio Cortés¡No obedezcas, pues, a los desmentidores!
  1. Julio CortésDesearían que fueras condescendiente, para serlo ellos también.
  1. Julio Cortés¡No obedezcas a ningún vil jurador.
  1. Julio Cortésal pertinaz difamador, que va sembrando calumnias,
  1. Julio Cortésa quien impide el bien, al violador de la ley, al pecador,
  1. Julio Cortésal arrogante y, encima, bastardo,
  1. Julio Cortésso pretexto de poseer hacienda e hijos varones!
  1. Julio CortésCuando se le recitan Nuestras aleyas, dice: «¡Patrañas de los antiguos!»
  1. Julio Cortés¡Le marcaremos en el hocico!
  1. Julio CortésLes hemos probado como probamos a los dueños del jardín. Cuando juraron que cogerían sus frutos por la mañana,
  1. Julio Cortéssin hacer salvedad.
  1. Julio CortésMientras dormían, cayó sobre él un azote enviado por tu Señor
  1. Julio Cortésy amaneció como si hubiera sido arrasado.
  1. Julio CortésPor la mañana, se llamaron unos a otros:
  1. Julio Cortés«¡Vamos temprano a nuestro campo, si queremos coger los frutos!»
  1. Julio CortésY se pusieron en camino, cuchicheando:
  1. Julio Cortés«¡Ciertamente, hoy no admitiremos a ningún pobre!»
  1. Julio CortésMarcharon, pues, temprano, convencidos de que serían capaces de llevar a cabo su propósito.
  1. Julio CortésCuando lo vieron, dijeron: «¡Seguro que nos hemos extraviado!
  1. Julio Cortés¡No, se nos ha despojado!»
  1. Julio CortésEl más moderado de ellos dijo: «¿No os lo había dicho? ¿Por qué no glorificáis?»
  1. Julio CortésDijeron: «¡Gloria a nuestro Señor! ¡Hemos obrado impíamente!»
  1. Julio CortésY pusiéronse a recriminarse.
  1. Julio CortésDijeron: «¡Ay de nosotros, que hemos sido rebeldes!
  1. Julio CortésQuizá nos dé nuestros Señor, a cambio, algo mejor que éste. Deseamos ardientemente a nuestro Señor».
  1. Julio CortésTal fue el castigo. Pero el castigo de la otra vida es mayor aún. Si supieran...
  1. Julio CortésLos que temen a Alá tendrán, junto a su Señor. los jardines de la Delicia.
  1. Julio Cortés¿Vamos, pues, a tratar igual a los que se someten a Alá que a los pecadores?
  1. Julio Cortés¿Qué os pasa? ¿Qué manera de juzgar es ésa?
  1. Julio Cortés¿O es que disponéis de una Escritura para estudiar?
  1. Julio CortésTendríais en ella lo que deseáis.
  1. Julio Cortés¿O es que nos atan a vosotros juramentos que nos obligan hasta el día de la Resurrección? Obtendríais lo que juzgarais.
  1. Julio CortésPregúntales quién responde de ello.
  1. Julio Cortés¿O es que tienen asociados? Pues, ¡que traigan a sus asociados, si es verdad lo que dicen!
  1. Julio CortésEl día que las cosas se pongan mal y sean invitados a prosternarse, no podrán.
  1. Julio CortésAbatida la mirada, cubiertos de humillación, porque fueron invitados a prosternarse cuando aún estaban en seguridad...
  1. Julio Cortés¡Déjame a solas con quienes desmienten este discurso! Les conduciremos paso a paso, sin que sepan cómo.
  1. Julio CortésLes concedo una prórroga. ¡Mi estratagema es segura!
  1. Julio Cortés¿O es que les reclamas un salario tal que se vean abrumados de deudas?
  1. Julio Cortés¿O es que conocen lo oculto y toman nota?
  1. Julio CortésEspera, pues, paciente la decisión de tu Señor y no hagas como el del pez, cuando clamó en medio de la angustia.
  1. Julio CortésSi no llega a alcanzarle una gracia de su Señor, habría sido arrojado a una costa desnuda, reprobado.
  1. Julio CortésPero su Señor le escogió y le hizo de los justos.
  1. Julio CortésPoco les falta a los infieles, cuando oyen la Amonestación, para clavar en ti su mirada. Y dicen: «¡Sí, es un poseso!»
  1. Julio CortésPero no es sino una amonestación dirigida a todo el mundo.